Mi experiencia escolar, una entrada un poco diferente

Hola holaaa!!!

Hoy voy a hacer una entrada un poco más personal. Quiero hablar de mi experiencia como alumna, desde el colegio hasta el instituto, porque en el blog he analizado la educación desde fuera, pero no he tenido en cuenta lo que hemos vivido dentro. Esta vez no me voy a centrar en analizar películas o series como suelo hacer, sino en algo más cercano: mi propia experiencia.

Para empezar, voy a hablar de mi colegio en el que estudié durante toda mi etapa de Infantil y Primaria. En el colegio todo estaba mucho más estructurado. Habia un seguimiento constante por parte de los profesores, las normas eran claras y el ambiente era mucho más cercano.

Los profesores tenían un papel mucho más presente: sabían como se te daban las asignaturas, si llevabas las tareas al día o si entendías o no lo que explicaban. Aunque en ese momento nos pareciese que había demasiado control, siempre nos daba una sensación de acompañamiento. No solo trataban de dar los contenidos, sino que se aseguraban de que podías seguir el ritmo de tus compañeros.

Además, el aprendizaje solía estar bastante guiado. Los profesores siempre te decían que era lo que tenías que hacer en cada momento, por lo que había menos margen para perderte. Esto, por una parte es positivo, ya que facilita que todo el alumno avance al mismo ritmo, pero por otra parte, puede generar cierta dependencia al tener siempre a alguien que te organiza todo por ti, y por tanto, no favorece al desarrollo de la autonomía. 

Ahora, tras haber estado unos meses haciendo un voluntariado en un colegio, he podido ver que en el colegio se aprenden tanto contenidos que están en el currículo, como una forma de estar en clase, y por tanto en sociedad, ya que considero que el aula simboliza una especie de "microsociedad" en la que hay que seguir unas normas como escuchar, respetar... Pero el único problema que observo en mi voluntariado es que en muchas situaciones no se fomenta la autonomía ya que los profesores están todo el rato "encima" de ellos para que hagan las tareas o para que se porten bien en clase. 

El paso al instituto fue uno de los cambios más importantes para mi. Toda esta organización tan clara que había en el colegio desapareció por completo para convertirse en una estructura más separada por asignaturas, ya que hay muchos más profesores para cada asignatura y cada uno tiene su forma de trabajar, evaluar, exigir, etc. pero esto no se debe confundir con que haya más acompañamiento, de hecho, por lo general, suele ser todo lo contrario. En el instituto siempre se espera que haya mayor autonomía, pero realmente no hay nadie que te enseñe como serlo.

Recuerdo que cuando pase a primero de la ESO, tuve una sensación de libertad, ya que los profesores ya no estaban tan pendientes de ti, pero también me costó muchísimo gestionar la organización. Ya no había nadie  que siguiese tu proceso de aprendizaje, sino que si te perdías, probablemente nadie se daría cuenta. El sistema cambió, pero tú te tenías que adaptar sin casi transición.

En cuanto a los profesores, por lo general, en el instituto, la relación con ellos era más académica en una mayor parte de los casos. Según me han contado algunas amigas mías, en sus intitutos había una menor cercanía con los docentes y estos tenian su foco de atención en los contenidos y en la evaluación. Sin embargo, en mi instituto la mayoría de mis profesores si que eran muy cercanos y trataban de hacernos sentir incluidos en todo momento. Estos me marcaron en esta etapa porque se preocupaban mucho más por que yo aprendiese y me sintiese cómoda, que por el tema académico. Gracias a algunos de mis profesores del instituto yo decidí estudiar mi carrera.

Una de las cosas que más cambia es la forma de evaluar. Los exámenes empiezan a tener u mayor peso en la nota final, lo que hace que muchas veces el objetivo no sea comprender como aprobar. Esto influye de forma directa en la motivación, ya que cuando el foco está en la nota, el aprendizaje pasa a un segundo plano en muchas ocasiones. Yo noté esto de manera signficativa en segundo de bachillerato, cuando realmente no aprendiamos, sino que memorizábamos los temas para poder sacar buena nota.

Además, en esta etapa se empiezan a notar mucho las dinámicas de grupo. Se consolidan poco a poco roles como "el que participa mucho", "el que no hace nada" o "el que saca buenas notas", esto hace que hayan diferencias entre los alumnos. Durante toda la ESO yo fui "la que es muy lista, pero muy vaga", lo cual a mi me marcó mucho hasta que, al empezar bachillerato, empecé a centrarme más en los estudios para poder acceder a la carrera que yo quisiese. A lo largo de toda mi vida siempre he sido considerada una "mala estudiante", nunca he sido una persona que sacase buenas notas y tampoco solía prestar mucha atención en clase. Sin embargo, algo que siempre me han dicho es que en el colegio me portaba muy bien en clase y era muy respetuosa tanto con los profesores como con mis compañeros. Algo que me marcó mucho, fue cuando en primero de la ESO tuve un profesor de historia el cual tenía en cuenta que a mi me costaba mucho estudiar y trataba de ayudarme para que pudiese darlo todo y mejorar en esa asignatura. Gracias a él yo traté de esforzarme lo máximo posible para poder ser mejor estudiante. 

Si comparo estas dos etapas (Primaria y la ESO), puedo ver diferencias claras. En el colegio había más control, pero también más acompañamiento. Sin embargo en el instituto hay más autonomía, pero no siempre hay un alguien que te enseñe a gestionarla. Se pasa de un modelo muy guiado a otro donde se espera que el alumno funcione solo, casi de un día para otro. Esto genera una especie de “vacío”: se pide autonomía sin haberla trabajado previamente. Para mí este cambio me hizo sentirme un poco sola frente a un contexto completamente nuevo. Además, el foco de atención cambia, en el colegio, aunque haya contenidos, parece haber más atención al proceso del alumno como persona en todos sus ámbitos. Pero en el instituto, en muchos casos, el resultado (la nota) gana peso frente al aprendizaje, lo cual supone que el alumno tiene que tener una mayor "fuerza de voluntad" para estudiar y obtener buenos resultados, ya que ese es el principal interés del centro de secundaria.

Si miro esta experiencia desde el punto de vista educativo, creo que hay varias cosas importantes que podrían mejorarse. Por un lado, el cambio entre etapas debería estar más acompañado. No se puede pasar de un modelo completamente guiado a otro basado en la autonomía sin enseñar previamente cómo organizarse, cómo estudiar o cómo gestionar el tiempo. Por otro lado, creo que es clave hacer visibles esas normas que normalmente no se explican. Muchas dificultades del alumnado no tienen que ver con el contenido, sino con no entender cómo funciona realmente el aula o el centro. Y, sobre todo, me llevo una idea clara: enseñar no es solo transmitir contenido, sino también acompañar en todo lo que implica ser estudiante.

Al final, la escuela no es solo lo que aprendemos en los libros, sino todo lo que vivimos dentro de ella: cómo nos relacionamos, cómo participamos, cómo nos sentimos. Y muchas de esas cosas no están en ningún currículo, pero son las que más marcan.

Por último, para continuar con mi línea del blog, hay una película (que seguro que conoceis todos) que quiero destacar ya que siempre me ha recordado a esta etapa del colegio y que me marcó bastante: Los Chicos del coro. Cuando la vi de pequeña en el colegio no entendía del todo lo que implicaba, pero ahora, cuando la miro con perspectiva, creo que refleja muy bien la importancia del papel del profesor más allá de los contenidos. No se trata solo de enseñar, sino de acompañar, de motivar y de hacer que el alumnado se sienta capaz. En parte, creo que esa idea es la que más me llevo de mi paso por el colegio.

¿Qué os ha parecido? ¿Os sentís identificados con este cambio entre colegio e instituto? Os leo en comentarios 👀
Chaoooo💋

Comments

  1. Así es Iria! Estoy muy de acuerdo contigo. Yo también creo que el cambio entre etapas debería estar más acompañado, por eso que dices de que muchas de las dificultades del alumnado no tienen que ver con el contenido, sino con no entender cómo funciona realmente el aula o el centro. Es por eso que creo que es necesario tratar este tema y, sobre todo, implicarnos en él, porque tenemos en nuestras manos el poder de hacer que esto cambie. De conseguir una mayor orientación, organización y de lograr que ese acompañamiento sea de verdad real. Gracias por la recomendación de la peli!!!

    ReplyDelete

Post a Comment

Popular posts from this blog

Esta soy yo

Aprender más allá del aula

La inclusión y la LOMLOE